La Guerra Hispano-Estadounidense de 1898

La Guerra Hispano-Estadounidense de 1898

La historia del mundo no ha escapado de los conflictos bélicos que han podido suscitarse entre dos o varias naciones por diversos motivos, muchos se han dado por obtener hegemonía sobre territorios de algunas naciones y sus recursos. Modelo de ello fue lo sucedido en la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898.

Fue un conflicto entre España y Estados Unidos que cruzó fronteras y se dio simultáneamente en dos partes diferentes del mundo: en el Mar Caribe (Cuba) y en el Océano Pacífico (Guam en Filipinas). El eje central estaba sobre Cuba, un país que se encontraba en la búsqueda de su independencia del yugo español.

El desenlace representaba el fin del Imperio Español en América y por otro lado, formalizaba una nueva influencia y potencia sobre el Caribe en manos de los Estados Unidos. Con este artículo puedes conocer más detalles acerca de las principales causas, los acontecimientos y resultados de esta batalla, que marcó significativamente la historia de España, Estados Unidos y Cuba.

Antecedentes

Durante la última etapa del siglo XIX, España sufrió una crisis en todos los ámbitos: económico, político, social e internacional. A nivel económico, la crisis se determinó por la inflación, la depreciación de la moneda y la caída del comercio exterior. A su vez  produjo repercusiones negativas en el ámbito social, donde se produjeron innumerables alzamientos y protestas.

La crisis de las relaciones internacionales estuvo marcada por las políticas aislacionistas defendidas por Cánova del Castillo (primer ministro en varias ocasiones durante el reinado de Alfonso XII y durante la minoría de Alfonso XIII, asesinado en 1897 por un revolucionario), para evitar que España interfiriera en los conflictos internacionales.

La Guerra Hispano-Estadounidense de 1898

Mientras muchas naciones de Europa seguían con una política colonial, España no conseguía retener el control sobre los territorios del Pacífico (Islas Carolinas, Islas Marianas y Palau, finalmente negociadas a Alemania en 1899) y, ante todo, también se encontraba aislada de los movimientos independentistas que se generaban en Cuba. 

Casi simultáneamente, estalló un movimiento liberador en Cuba (1895: el grito de autonomía de Baire) y en Filipinas 1896, que a través de un proceso belicoso desembocaría finalmente en la pérdida de los últimos territorios coloniales de España. A pesar del pequeño tamaño de estas islas, sus productos (azúcar, café, tabaco) eran de gran interés para el comercio español, que también encontró en las colonias, especialmente Cuba, un mercado favorable para sus productos.

Las promesas hechas por el gobierno español en el Acuerdo de Zanjón (pacto de paz con los Independientes, celebrado en Cuba desde 1868) no se cumplieron (a pesar de que se prohibió la esclavitud), en gran parte porque la oligarquía económica en Cuba quiso evitar todas las posibilidades de autonomía para la isla.

Tanto es así, que un plan de emancipación para Cuba y Puerto Rico redactado por el ministro de ultramar Antonio Maura fue duramente atacado en la isla de Cuba como también en España y el ministro ante toda la presión, decidió dimitir.

No obstante, dos años más tarde, parece que hay menos atractivo en mantener la unión con España por parte de la oligarquía azucarera (en declive debido a la competencia con la caña norteamericana y la remolacha europea).

Pero cuando finalmente se inició un proyecto de autonomía (se aprobó el 1 de enero de 1898), se originó la insurrección separatista cuyos líderes Antonio Maceo, Máximo Gómez y José Martí sin vínculos con la oligarquía dominante, se extendió a una guerra de guerrillas implacable y despiadada.

Desarrollo de la guerra hispano-estadounidense

El general español Martínez Campos, que había intentado en vano negociar, fue reemplazado por el general Weyler, cuya energía política (la obligación de los campesinos de concentrarse en los pueblos para desmantelar la guerrilla) llevó a la isla a la ruina.

Una comisión estadounidense protestó en España por estas medidas. Anteriormente, Estados Unidos había mostrado interés en injerirse en el Caribe por razones económicas (compra de azúcar, creación de plantaciones, apertura de mercados para sus productos) e incluso había dado pasos para comprar la isla de Cuba.

Por otro lado, en España, los políticos, los periódicos y la población estaban en su gran mayoría a favor de defender a toda costa la unión de Cuba con esta nación “como una parte de tierra más de la nación” generando un ambiente hostil entre los Estados Unidos, cuyo poder económico y militar era desconocido y estaba siendo minimizado en ese entonces.

A principios de 1898, un evento trágico, el estallido y naufragio en el puerto de La Habana del acorazado Maine, que Estados Unidos había mandado a la isla para resguardar a sus ciudadanos, fue considerado por la administración de ese país como un ataque y proporcionó una justificación para enunciar la ofensiva a España.

Posteriormente se constató que los españoles no fueron los responsables de la explosión (presuntamente provocada por una caldera dañada) e incluso, se especuló que fue provocada por los propios estadounidenses para precipitar la guerra contra España.

La derrota

Es así como España fue a la guerra sin ninguna coalición internacional y sin la preparación apropiada, donde casi de inmediato quedó expuesta su inferioridad naval en relación con la moderna flota estadounidense.

La guerra tuvo 2 frentes: Cuba (en el Caribe) y Filipinas (en el sudeste asiático). En correspondencia a Filipinas, desde 1871 hubo movimientos nacionalistas que defendían la libertad del archipiélago. El levantamiento de 1896 fue pronto dominado, pero cuando estalló la ofensiva entre España y Estados Unidos la flota norteamericana que se ubicaba en el Pacífico llegó a Filipinas y arrasó con la flota española en Cavite a finales de abril de 1898.

Haciendo caso omiso de esta trágica advertencia, el gobierno ordenó a la flota que se encontraba en las islas de Cabo Verde al mando del almirante Cervera, que se dirigía a Puerto Rico. Al llegar al Caribe, la flota fue a abastecer a Santiago de Cuba en mayo de 1898. En Santiago, los españoles sufrieron una derrota definitiva frente a los barcos estadounidenses, blindados y equipados con cañones de mayor alcance.

El resultado de la beligerancia fue la pérdida general de navíos y 253 caídos. España tuvo que acceder a la conciliación brindada por Francia y pedir la paz. Mediante este pacto de paz acordado el 10 de diciembre de 1898 en París, España declinó a la soberanía de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam. Este fue el fin definitivo del imperio colonial español.

Resultados de la guerra

Tras la derrota española, Estados Unidos concedió la emancipación a Cuba en 1902, pero gracias a la Enmienda Platt de 1901, el país norteamericano ganó gran dominio en la isla (así como en la base de Guantánamo, que aún conserva hoy).

Filipinas obtuvo su libertad en 1946 y, Puerto Rico y Guam persisten bajo la influencia de los Estados Unidos al tiempo de hoy, el primero bajo la fórmula de la Commonwealth y el segundo como un territorio no incorporado.

España por su parte, fue muy golpeada tanto política como económicamente (pérdida de mercados exteriores) y social (huelgas), conservando la esperanza finalmente de regenerar el país y librarlo de todos los males que habían llevado a la derrota y pérdida de las colonias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.