Análisis de “Donde habite el olvido” de Luis Cernuda

Análisis de "Donde habite el olvido" de Luis Cernuda

Luis Cernuda es un escritor considerado uno de los más grandes poetas de la literatura española. Perteneció a la generación del 27, y en la segunda mitad del siglo XX fue el favorito de la juventud española. Publicó en 1934 una colección de sus poemas, en un libro cuyo título es “Donde habite el olvido”. Déjate conquistar por este mágico e inolvidable poema de Cernuda.

Análisis de Donde habite el olvido

El libro de Luis Cernuda, Donde habite el olvido, se dio a conocer en 1934, pero la mayor parte de los poemas que recopila fueron escritos entre 1932 y 1933. Uno de los poemas más famosos, es el que da su nombre al mismo libro, un poema lleno de nostalgia, dolor y frustración, todo lo que queda en el corazón cuando se termina el amor.

El poema básicamente expone el lado amargo del amor, que no es otro que cuando llega a su final. El dolor al que se enfrenta el amante cuando el sentimiento no es correspondido y tiene que comprender que en la vida nada es eterno, que el olvido es una etapa larga, lenta y dolorosa, aunque igual también pasará.  

Este poema, junto a muchos otros del libro Donde habite el olvido, es el trabajo más conocido de Luis Cernuda y corresponde a su etapa de juventud, donde saboreó lo amargo de un desengaño y el final de una pasión. En muchos de sus poemas puedes percibir su disgusto y frustración, describiendo el amor como un motivo de sufrimiento y no de alegría y emoción.

El nombre del poema y por ende del libro también, está inspirado en una frase similar que Gustavo Adolfo Bécquer, escribió en unos de sus versos en la Rima LXVI. Leer cada uno de sus poemas nos permite imaginar un poco la situación que atravesaba el escritor, lleno de soledad, aflicción, decepción y pesimismo.

Donde habite el olvido es un poema de veintidós versos desiguales, es decir donde la métrica es diferente entre cada uno, divididos en seis estrofas con diferentes números de versos, algunas de tres, otras de cuatro y la última de dos.

Análisis de "Donde habite el olvido" de Luis Cernuda

Cernuda recurre a muchas y variadas figuras retóricas como la personificación, la imagen, la anáfora, el símil y la antítesis. Este poema posee un patrón circular, porque comienza con lo mismo que termina, es decir parte de una idea que desarrolla, para terminar en la misma. En él se pueden apreciar tres partes diferentes:

Parte I

Conformada por la primera estrofa de cinco versos y la segunda con tres versos, que hacen referencia a la ausencia del amor, al olvido, a la muerte de un sentimiento en el que ya no se tiene confianza y al lugar donde pueda estar lejos de él.

Donde mi nombre deje

Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,

Donde el deseo no exista.

Parte II

En esta parte se agrupan la estrofa tres con cuatro versos y la estrofa cuatro con tres versos, donde el autor nos dice que no desea experimentar más el amor, que no desea pensar ni anhelar ese sentimiento, pues lo considera una condena y un tormento con el que definitivamente es mejor romper y mantenerse distante.

Parte III

La tercera y última parte del poema, contiene la estrofa cinco con cinco versos y la seis con sólo dos versos, que nos exhiben su necesidad de desprenderse de ese amor que aún siente y que le hace daño, hacer a un lado ese sentimiento que le afecta y dejarlo en algún lugar donde habite el olvido y él pueda ser libre de nuevo.

Allá, allá lejos;

Donde habite el olvido.

Acerca del autor

Luis Cernuda es un conocido escritor nacido en Sevilla el 21 de septiembre de 1902, hijo de un militar que ostentaba el rango de Comandante de ingenieros y que lo educó con autoridad. Aún así, su infancia fue feliz, protegido por sus dos hermanas mayores. Sin embargo, al crecer algo cambió, en la edad adulta su familia en general y sus propios padres y hermanos eran objeto de duras críticas de su parte.

Cernuda mostró desde pequeño una gran sensibilidad por la música y la poesía, caracterizándose por ser un chico tranquilo y solitario, con pocos amigos. Una característica que mantuvo en la edad adulta, pues era un hombre alejado de la vida en sociedad. Sobre todo, al descubrir en su adolescencia su homosexualidad, lo que definitivamente lo volvió aún más marginado.

Comenzó a escribir versos cuando fue a la escuela de los padres escolapios. Pero conocer a Pedro Salinas quien lo animó a convertirse en poeta fue decisivo para él. Salinas fue considerado el más grande de los poetas de la Generación del 27, para ese entonces Cernuda era el más joven.

Se conocieron en la Universidad de Sevilla, donde Salina era su maestro y le animó a leer a los grandes escritores españoles de la época dorada, clásicos como Garcilaso de la Vega, Lope de Vega, Góngora, Quevedo, entre otros. También descubrió gracias a su maestro, los grandes autores franceses de finales del siglo XIX y principios del XX.

El contacto con un gran maestro de su generación, el poeta andaluz Juan Ramón Jiménez, le permitió a Cernuda publicar sus primeros poemas en algunas revistas literarias. No tardó demasiado en formar parte del grupo de jóvenes autores que, en 1927, había rendido homenaje a Góngora con motivo del tercer centenario de su muerte.

Inicialmente, Cernuda se sintió sumamente disgustado porque algunos críticos indicaron que existía mucha similitud entre sus primeros poemas y los de otros autores de la generación del 27 que eran ya bastante mayores y habían publicado mucho antes que él, tal es el caso de Jorge Guillén. Sin embargo, siguió adelante con su estilo muy particular. 

Su vida fue muy diversa, se licenció en derecho, pero nunca ejerció como abogado. Posteriormente se muda a Madrid con la intención de estar cerca del ambiente literario, época en la que también trabajó en una librería. Además, fue profesor de literatura en Francia entre 1928 y 1929.

Entre 1931 y 1936, época de la Segunda República, dejó muy claro sus ideales izquierdistas y participó ​​en algunos planes educativos. En 1938, permaneció en Inglaterra donde dictó algunas conferencias y nunca regresó a España. En esta larga etapa de exilio se dedicó a la educación, manteniéndose activo en Inglaterra, Estados Unidos y México. Falleció en la ciudad de México el 5 de noviembre de 1963.

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